domingo, 30 de enero de 2011

Sé sembrador de flores



Articulo publicado en la revista Iglesia en Almodovar Nº 241 Enero 2011


A menudo suelen aparecer en nuestro campo, sembradores de otros campos que nos hablan de sus malas cosechas. Nosotros, les escuchamos con consideración, creyendo que, al hacerlo les ayudamos a aliviar su pesar, pero en lugar de aliviarles, lo que hacemos es serviles únicamente para arrojar en nuestro campo sus pobres semillas.
Esto, a modo de metáfora para hacer bonitas estas líneas, me ocurrió hace unos días. Entro en mi tienda un hombre de unos sesenta años muy ufano a comprar sobres de semillas. Al verle mirar el expositor de semillas buscando algo, le pregunté si podía ayudarle a encontrar lo que buscaba. Me respondió que solo estaba mirando, así pues le dejé que siguiera haciéndolo con tranquilidad.
Después de un rato, me preguntó por un sobre en el que ponía
 “ pomodoro”.  -  “ pomodoro” es tomate, le dije. La marca de semillas es italiana y por eso lo ponen en italiano.
El hombre comenzó a farfullar con cierta contrariedad. -Todos defienden su idioma menos nosotros. Así nos va...dijo algo disgustado.
No parecía comulgar mucho con los extranjerismos pero aún así no dí demasiada importancia a este hecho a pesar de percibir un halo de pesimismo en su persona.
Al rato, con cierto aire profetizador y después de saltarse de un tema a otro como si todo tuviera que meterse en el mismo saco oscuro y sin fondo, me dijo:- Todo se está echando a perder. Seguramente de aquí a un año, tengas que cerrar tu tienda. Ojalá me equivoque pero, seguro que será así. Mi hijo es el director de la sección financiera de una gran compañía de seguros y ya me ha dicho que nos esperan seis meses de auténticos suicidios económicos.
Estas fueron textualmente sus palabras; “ suicidios económicos”, pero desde luego lo que me desconcertó sobremanera fue ese vaticinio sobre mi futuro.
 ¿ Cómo alguien podía decirme aquello y quedarse tan ufano?, pensé.
Me quedé sin palabras, realmente. No sabía qué argumentar ante esa desmedida siembra de pesimismo en mi tienda. Pensaba en lo mucho que me esforzaba por trabajar día a día, por la voluntad que le ponía sin pensar en fracasar, sin embargo, allí estaba ese hombre, echando por tierra en unos minutos toda la cosecha de un año y por añadidura mi férrea postura vital ante las dificultades que en estos tiempos soportamos no sólo yo, sino mucha gente que tiene comercios o trabajos inestables.
Intenté disimular mi zozobra en ese momento. Se aprende de cara al público a mantener el tipo aunque se oigan ciertas cosas. La máxima de que el cliente siempre tiene razón, aunque no sea sí, se procura soliviantar con el silencio, y, así intenté llevarlo a cabo, de tal manera que la conversación se convirtió en un monólogo en el que solo el hombre hablaba.
Descubrí cual era realmente el motivo de su pesimismo. Había  trabajado en una granja de cerdos en un pueblo de Segovia muchos años, y el dueño le había despedido junto a otros obreros sin pagarle los últimos salarios y la respectiva liquidación. No conforme con esto, el empresario posteriormente había cogido a un inmigrante latinoamericano al que le pagaba, según él, 500 euros por hacer el mismo trabajo.
Si esto había sido así realmente, era comprensible la decepción y amargura de este hombre, pero también pensé en esos momentos que no se justificaba el modo de ver el futuro, el mío al menos, y menos aún que me lo volviera a reiterar, como lo hizo una vez más sin cohibirse en absoluto,  como si con ello diera más realismo y empaque a su situación.
Se siente cierta impotencia ante esa negatividad que te ataca como si quisiera arrollarte y pasar por encima de tus propias emociones y sentimientos, pero no voy a negar que, en cierto modo, afloró un poco mi  orgullo. - A lo mejor me toca cerrar, quién sabe...pero puede suceder también que de aquí a un año vea usted que sigo aquí y vuelva a comprarme semilla de tomate para su huerta.
Y sonriendo por primera vez en todo el tiempo que permaneció en mi establecimiento, me contestó:- Si dentro de un año paso otra vez por aquí y sigues, te daré mi enhorabuena.
No me dijo más. Salió por la puerta con sus semillas y con su pesimismo.
De las semillas, espero que le den buen fruto, de lo segundo...en fin, ¿Qué decir?. Os reconozco que, pese a todos mis esfuerzos por no darle importancia al asunto, ese hombre  me dejó sembrada de pesimismo, un pesimismo que ese día se acentuó más por la poca actividad en la tienda. Y pensé incluso que tal vez tuviera razón, que aún lo peor estaba por venir. A veces, aunque creamos estar por encima de muchas cosas, resulta que algo llega para tomarnos el pulso y mostrarnos nuestras flaquezas.  Creo que eso fue lo que me ocurrió a mí, alguien que cuando escribe o habla con sus semejantes, siempre intenta sembrar comprensión, afecto, esperanzas...sin embargo, en esta ocasión afloraron mis miedos, mis inseguridades, en definitiva, mi vulnerabilidad ante la adversidad.
Este hombre, o mejor dicho, este tipo de comportamiento, es muy habitual. Es una miopía que distorsiona la esperanza, y seguramente también una miopía de Dios.  Y lo más delirante es que,  así vemos algunas veces muchos de nosotros esa realidad que nos inunda aunque no lo creamos. En nuestra enajenación con el sufrimiento de cuantas personas tenemos a nuestro alrededor, ponderamos nuestras quejas, nuestros problemas y nuestros puntos de vista buscando aliviar nuestra sobrecarga al tiempo que creemos que lo nuestro siempre es mucho más importante que lo de los demás. Nos cegamos de pesimismo y negatividad, llenándolo todo de malas hierbas, nuestras malas hierbas más las ajenas, en lugar de convertirnos en un campo en el que sembrar flores; flores de esperanza, de optimismo, de vida...
Comentaba esto con D.Tomás por teléfono  y su conclusión fue tan certera como de gran ayuda para mí: - El futuro ¿ Quién lo conoce?. Quién sabe lo que puede ocurrir dentro de un año....lo importante es vivir cada día plenamente porque tienes lo más preciado; la salud y debemos dar gracias a Dios por ello. Lo demás, está en sus manos. Confía. Si una puerta se cierra, otra ventana se abrirá...
Pues sí, efectivamente. Esa es la flor que debemos cultivar en nuestro campo cada día,  la esperanza junto al agradecimiento a Dios por cada día que se vive y a su vez cultivar otras flores como la sonrisa, un abrazo, un saludo,
un “ gracias “, un “ dejame que te ayude”, un “ ¿ cómo estás?, un ¡ Qué bien te veo¡, un “ no te preocupes”,  en fin...todas aquellas flores que huelen a Dios y que juntas forman un hermoso campo.
Lo demás, nuestro futuro incierto, es campo de Dios. Él, y solo Él,  sabrá que cultivar en cada uno de nosotros.
Como también escribió en cierta ocasión el Cardenal Suenens: “ A quien me pregunta por qué soy un hombre de esperanza,
a pesar de la actual crisis, les respondo:
Porque creo que Dios es nuevo cada mañana.
Porque creo que está creando el mundo en este mismo momento. Los caminos de la Providencia
son absolutamente sorprendentes.
No están sujetos al determinismo
ni a los sombríos pronósticos de los sociólogos.
Dios está aquí”.



                            Pilar Martinez Fernandez.


sábado, 29 de enero de 2011

In interiore hominis habitat veritas


Mi maestro, siempre hábil para acertar de lleno en mis inquietudes, quiso que leyera un texto de Miguel de Unamuno. Lo leí, efectivamente. Bajo el título ¡ Adentro¡ y encabezado con la frase en latín " In interiore hominis habitat veritas", descubrí sino respuestas a mis dudas,  al menos sí una idea aproximada de la quietud y serenidad que debo tomarme la vida y sus vaivenes, porque si bien no soy edificio sobre el que dibujar un proyecto, soy por el contrario una persona en manos de la vida y de sus aconteceres, a ratos placenteros otros, en cambio, más delirantes y desairados.
Unamuno en su texto, contesta supuestamente la carta de un desilusionado amigo que al paracer saborea la amarga hiel de la frustración.

En el interior del hombre, habita la verdad, viene a demostrarle con su alegato contundente Unamuno a su amigo. Textualmente le dice:  " Vete al campo, y en la soledad conversa con el universo si quieres, habla a la congregación de las cosas todas, ¿ Que se pierde tu voz?, Más te vale que se pierdan tus palabras en el cielo inmenso a no que resuenen entre las cuatro paredes de un corral de vecindad, sobre la cháchara de las comadres. Vale más ser ola pasajera en el Océano , que charco muerto en la hondanada.
¡ Nada de plan previo, que no eres edificio¡. No hace el plan a la vida, sino que ésta lo traza viviendo. No te empeñes en regular tu acción por tu pensamiento, deja más bien que aquélla te forme, informe, deforme y transforme éste.  Vas saliendo de ti mismo, desvelándote a tu yo propio,; tu acabada personalidad está al fin y no al principio de tu vida."

Y como si no fuera bastante tal filosofía de vida para comprender que simplemente somos fruto de nuestro propio acontecer sin planes previos, ni rigores establecidos,  sigue Unamuno acertando a decirle a su amigo:;
" Te repito, no hace el plan a la vida, sino que ésta se lo traza si misma, viviendo. ¿ Fijarte un camino?, El espacio que recorrerás será tu camino; no te hagas como planeta en su órbita, siervo de una trayectoria. Querer fijarse de antemano la vida, redúcese en rigor a hacerse esclavo de la que nos señalen los demás, porque eso de ser hombre de meta y propósitos fijos no es más que ser como los demás nos imaginan, sujetar nuestra realidad a su apariencia en las ajenas mentes. No sigas, pues, los senderos que a cordel trazaron ellos; ve haciendo el tuyo a campo a traviesa, con tus propios pies..."

Pensaba, después de leer este texto que lamento por otro lado reducirlo a minimas expresiones porque el texto completo no tiene desperdicio, en lo que suelo ensimismarme al pensar hacia dónde me dirijo. Son tantas las preguntas que surgen cuando te pareciera vivir constantemente escalando una pared vertical que, de forma inevitable te planteas si sigues el camino correcto, si quizá existe alguna bifurcación que no tomas por ceguera, cobardía o simple enajenación de la realidad.  Y, también pensé que, mirando atrás, es cierto que apenas puedo afirmar que alguno de mis planes previos, haya terminado conjugándose en mi vida presente. Todo cuanto he vivído y vivo, ha sido sin ser planificado, ni proyectado, ni siquiera en un cálculo aproximado, y no es que sienta que he mal aprovechado mi tiempo o mi vida, ni mucho menos creo que cuanto vivo sea de menosprecio, pero no dejo de reconocer que la vida en muchos sentidos me ha sorprendido, a veces con el paso totalmente cambiado, otras en cambio con firmeza.

Si he de ser agradecida, he de dar por bien proyectado todo cuanto he vivído. Si he de ser entusiasta, he de dejar que la vida fluya paso por paso, sin planes previos.
Y, sí. ¡ Desde luego que sí¡.  El mejor lugar para indagar en nuestro interior y escuchar nuestra sintonía con la vida, es el campo, la naturaleza... Sólo allí es posible el encuentro pleno entre nosotros como materia con alma y un mundo vivo que  goza de la belleza y el equilibrio de la propia energía.

" Recójete en ti mismo para mejor darte a los demás todo entero e indiviso. Doy cuanto tengo, dice el generoso. Doy cuanto soy, dice el héroe. Me doy a mi mismo, dice el santo. Di tú, al darte:doy conmigo el  universo entero. Para ello tienes que hacerte universo, buscándolo dentro de tí,
 ¡ Adentro¡."

Asi termina Unamuno su carta y así termino yo estas lineas que espero te hagan comprender, aunque a veces lo olvides o pases por encima, como tambien me ocurre a mi cuando esa escalada vertical te parece aún más vertical de lo que te crees capaz de superar, que cuánto somos y seremos, cuánto damos y daremos, cuánto amamos y amaremos, viene de dentro, está adentro, en nuestro interior y que todo termina ocurriendo por sí solo, sin premeditaciones, ni planes estructurados, ni fijaciones, mucho menos obsesiones o empeños pueriles que a veces los motiva la envidia, la ambición o la simple pobreza espiritual.

 Así pues, no te preocupes, y si puedes, corre al campo, mezclate con el viento, y escuchate...y si no te oyes, como también me ocurre a mí a menudo, deja que el viento te lleve. Él sabrá adonde llevarte que no tiene que ser el mismo rumbo ni el mismo destino que lleva a otros. Y, por encima de todo, trata de disfrutar del viaje, del camino, con la rosa de los vientos en tu mano. 

Pilar Martinez Fernandez ( 29 enero 2011)

domingo, 16 de enero de 2011

Mientras hacemos otros planes


Cuántas veces no nos preguntamos sobre la vida, sobre lo que vívimos, lo que no vivímos, lo que necesitamos, lo que no logramos, lo que soñamos...

Y cuántas frases hay de esas célebres que, como si vinieran a explicar lo que nosotros somos incapaces de dar forma con palabras, nos dan una pista, o quizá un pensamiento más racional. Bastantes,¿ verdad?.

Aún así, no conviene conformarse con leerlas o darlas incluso por válidas pues al fin y al cabo, el pensamiento es un pájaro de voluptuosas alas capaz de volar al horizonte infinito de la razón y la verdad, ambas muy relativas, dicho sea de paso.

Escuchaba una frase de John Lennon, un personaje para mi gusto demasiado controvertido y cuya personalidad se magnificó por su asesinato cuando, posiblemente, de vivir hoy, quizá fuera un ídolo más caído victima de las drogas o del desencanto por la propia vida, quién sabe, pero que en esos momentos de lucidez y de juventud antes de morir acertó a decir: “ la vida es todo lo que nos ocurre mientras hacemos otros planes”.

Me gustó este pensamiento, más por lo esencialmente cierto que por aquello que pudiera tener de resignación con respecto a la vida y a cuanto nos ocurre. Y digo bien, esencialmente cierto, porque muy a pesar de los pesares, ajeno a nuestra voluntad, a nuestros deseos o a lo que creamos merecer y necesitar, la vida te hace vivir día a día aquí y allá, esto y aquello mientras nosotros deseamos hacer otra cosa y estar en otro lugar. Es un continuo antagonismo entre lo que vívimos y lo que desearíamos vivir, de tal manera que, casi siempre vivimos en la disconformidad y por tanto en el anhelo.

La cuestión, creo yo, es el nivel de aceptación, que no resignación, en el que vivimos cada cual, porque aunque parezca lo mismo ,no lo es, no al menos a la hora de encontrarle un sentido a nuestra vida.

Yo acepto la vida tal cual es, como me toca, al menos de un modo digamos sereno y consecuente al tiempo que le busco lo vital y necesario para evolucionar como persona.

Del mismo modo entiendo la derrota aunque siempre me guste más la victoria, por supuesto, porque de la derrota aprendo y me da un motivo para mejorar, de la victoria unicamente me congratulo aunque el equilibrio también está en no instalarse en la derrota porque entonces estaríamos hablando de abandono.

Con la vida, ese es el pulso que a mi entender debo tener. Aceptar lo que me viene pero sin caer en abandonos, ni en derrotismos, menos aún en la resignación, como bien diferenciaba antes, porque esa es la actitud del perdedor, del que ni tan siquiera se da la oportunidad de conocerse a sí mismo. La actitud, por el contrario, del vívidor en su sentido amplio y necesario para afrontar la vida y sus proyectos por vivir, es la de sentir en cada momento que todo cuanto le ocurre es un continuar hacia delante con esperanza y con inquietudes.

Conozco pocas personas, incluso pienso que casi puedo afirmar que no conozco a ninguna , que sienta una plenitud absoluta en su vida. Pero imaginemos por un momento que hubiera alguien que, efectivamente, afirmara con absoluta rotundidad su plenitud personal. No le preguntaríaís acaso por el miedo a perderla, es decir, a que ¿ no fuera a durarle demasiado? Porque, he aquí lo delirante de la propia vida, que en lo malo parece perseverar mientras que en lo bueno se muestra vulnerable amén de efímera.

Preguntarse estas cosas, bien sé que provoca cierta zozobra interior, pero no sé, amigos, creo que el equilibrio interior es importante, y como buena balanza, ha de tener dos platillos; uno para los anhelos y otro para la realidad. Gana peso la realidad porque la llenamos con más cosas mientras que los anhelos son ligeros y a veces también volátiles por la inmadurez y volubilidad del ser humano, precisando unas veces una cosas y otras veces otras dependiendo de la evolución y el crecimiento del individuo.

John Lennon no fue un ejemplo de equilibrio, a mí al menos no me consta que lo fuera a pesar de componer bellas canciones con letras realmente preciosas, un ejemplo “ imagine”, en la que imagina un mundo lleno de gente en paz, en fin, una utopía, sin embargo, su frase me parece todo un punto a la hora de dar sentido a la máxima experiencia y privilegio que es la propia vida; lo que nos ocurre mientras hacemos otros planes, es efectivamente, eso que hacemos llamar vida.

Y para los que creéis en Dios, dejadme deciros algo más; Todos para sí, tenemos muchos planes; Dios, sólo uno para cada uno de nosotros. Así pues, Sursum Corda¡¡¡...Arriba el corazón¡¡¡.

Pilar Martinez ( Enero 2011)

jueves, 6 de enero de 2011

Todo a su debido tiempo

La vida, a menudo se asemeja a una noria; gira y gira haciendo un continuo círculo en nuestro acontecer. Se forma un círculo con nuestra familia, con nuestros amigos, en el trabajo, en nuestras tradiciones y costumbres...y eso nos hace sentir que o bien vívimos lo que tenemos que vivir o, todo lo contrario, que vivímos dentro de una inercia díficil de la que evadirse.
Son, en realidad, sensaciones que nos hacen tomar plena conciencia de nuestra existencia y, en esencia, a preguntarnos si realmente vivimos como queremos y, lo más delirante, si somos felices.
Me gusta mucho una frase que a alguien ya se la he dicho en alguna que otra ocasión: " quien tiene un porqué para vivir, encuentra casi siempre el cómo".
Preguntarse si se es feliz puede no ser la gran preguntar a hacerse, sino los motivos que tenemos para vivir cada día en consecuencia.
Tener un porqué es, en realidad, lo que hace girar nuestra vida aunque a veces sintamos vértigo o mareo. Y, ese porqué ¿ Dónde lo hallas?. Tal vez en tus hijos, en tus padres, en tus amigos..., puedes llegar a pensar, pero principalmente, ¿ no crees que está en tí mismo?.
Nadie puede negarte ni decirte que no te mereces esto o aquello, el hecho de que no lo obtengas puede deberse a muchas cosas, a menudo incluso contradictorias, es cierto, pero el extraordinario hecho de que existas y que cada día se renueve esa existencia saludable con cada amanecer que despiertas, es el único porqué que necesitas para encontar el modo de obtener aquello que está pensado para tí.
Os reconozco, amigos, que yo misma soy impaciente, de tal manera que incluso llego a enfadarme por tener que patalear tanto para lograr algunas cosas, sin embargo, también he aprendido a base de ciertos coscorrones que por mucho que yo me empeñe en obtener algo, si ese algo no está proyectado para mí, no lo obtendré nunca. En su lugar, en cambio, llega lo que sí es para tí , y, desde luego, llega a su debido tiempo, cuando tiene que llegar.
Es un hecho que convierte ese " porqué" de existir que hay en tí, en el modo de hallar un " cómo" para obtener lo que precisas, o mejor dicho, lo que necesitas. Piénsalo así. Y, piensa también que, para tí, seguramente aún lo mejor está por venir...

Pilar Martinez ( enero 2011)

jueves, 30 de diciembre de 2010

No seas un desván lleno de trastos


Si eres como yo, de los que llegados los últimos días del año, rebobinas un poco la cinta de tus vivencias, seguro que llegas a la conclusión de que hay cosas por completar, por cuajarse aún mejor. Pero, ¿ sabes?, yo tambien llego a la conclusión de que todo lo que he vivido durante el año ha sido necesario para estar en el lugar en el que me hallo. Puedo pensar que, tal vez mereciera estar mejor, o haber vívido esto o aquello, sin embargo, me doy cuenta de lo cauta que es la vida conmigo. Pudiendome dar cuanto anhelo, me da porciones de satisfacciones al tiempo que me da quebrantos, nivelándome y calibrando mi voluntad, mi fueza, y porqué no decirlo, poniendo a prueba mis capacidades. Y todo esto no puedo por menos que agradecerlo porque, al fin y al cabo, es lo que me hacer ver la vida como es, sin panaceas ni ilusiones, sino con toda la intensidad que ofrece cuando se siente que hay mucho por vivir por delante y que, seguramente, lo mejor siempre está por venir.


No envidio absolutamente a nadie; hay quien tiene más dinero que yo, es más guapo, más inteligente, en fin...cualidades múltiples que les hace felices a ellos, pero no a mí. En mis imperfecciones veo la oportunidad siempre de utilizar la lima de la vida para pulirme, en mis arrugas propias de la edad, la huella de lo que he reído y de lo que aún puedo reír, en mi cuenta bancaria el agradecimiento de que pueda ir soportando mis gastos, y en mi corazón...todo lo que amo y soy amada por mi gente.


Y siendo aún más honesta conmigo misma, he de decir que si bien siempre deseo llenar huecos en mi alma, doy por bien cubiertos aquellos que ocupan su lugar y también doy por desalojados aquellos que los ocupaban los despropósitos, los desaires y personas que al final no estuvieron a mi altura. Y no me mueve el rencor, tampoco el despecho, sino el sentido práctico que al final debe prevalecer cuando algo o alguien no viene para quedarse contigo. No quiero convertir mis recuerdos en un desván con telas de araña, sino en una casa amueblada con lo necesario.

La vida, no es complicada, sólo se convierte en complicada cuando perseguimos lo que no está preparado para nosotros. Estoy plenamente convencida que en nuestra incompletez, nada nos vendrá dado si no en realmente lo que necesitamos, e incluso, aquello que creemos necesitar, es muy probable que no lo necesitemos tanto como creemos.

Asi pues, mis deseos para el año nuevo son simples; aquello que necesite y esté pensado para mí...no quiero trastos que acumular, no quiero ser un desván con cosas en su interior ya inservibles, y tampoco quiero que tú lo seas ni que acumules aquello que te quite espacio para todo lo que aún queda por llegar.

FELIZ AÑO 2011 a todos...


Pilar Martinez ( Diciembre 2010)

jueves, 23 de diciembre de 2010

Como Flores de Pascua


Publicado en la Revista " iglesia en Almodovar" Nº 240
Como flores de Pascua
Siempre me ha gustado la Navidad. Sí, ya se que el modo en el que vivimos la Navidad en esta sociedad nuestra, cada vez más superficial y pagana, no pone fácil despojarse de sus adornos y ver su auténtico sentido; pero ahí reside precisamente la necesidad de acudir al rescate de su esencia y de cuánto debe representa en la convicción de un cristiano, como es mi caso.
No es la primera vez que hago alusión al ehcho de ese sentir cada vez más colectivo de aquellos que, al llegar las fechas navideñas, dicen: " No me gustan las navidades, son un follón y esto deseando que pasen".
Bien, cada cual analizara y sopesará sus motivos, desde luego, pero creo que quien afirma esto es porque basa su Navidad en esas rutinas que se acostumbran a hacer esos días, tales como copiosas comidas con familiares con los que por razones demasiado consolidadas no se llevan bien, gastos en regalso que nunca se tiene la certeza de que vayan a gustar, la compra de esa lotería que casi nunca les toca, pero que cada año ven cómo han desembolsado una cuantia considerable e incluso más que el año anterior, por no hablar de esos villancicos dicharacheros que escuchan por todas partes y que les cuentan la historia de un niño nacido en Belén, de la que por otro lado, cada vez se enajenan más porque la inercia de la sociedad les empuja a no creer en nada.
Lo malo de este sentir y del envoltorio en el que empaquetan la Navidad es que, como pasa con tantas otras cosas, la mentira así como la distorsión de la realidad, se cree a pies juntillas, mientras que la verdad y la revelación de algo auténtico, en cambio, se discute, se rebate, se juzga e incluso se rechaza. Somos así de inteligente, o ¿ Tal vez necios?
No sé quién, ni dónde se escribió que en Navidad debemos hacer cosas diferentes o ser diferente al resto del año.
Hemos entrado en una dinámica tan del " porque sí" que ni siquiera tenemos respuestas contundentes para aquellos que nos pregutan por qué nos gusta la Navidad y por qué la celebramos con ilusión.
Buenos, pues, detengámonos a pensar un poco en ello.
Os voy a contar una historia, mejor dicho, una pequeña leyenda que hay sobre la Flor de Pascua, esa plantita que se compra por estas fechas para adornar nuestro hogares.
" Cuentan que cuando Dios creó la naturaleza y se recreó en ella, dio la oportunidad a cada planta y a cada flor de que eligiera una época del año en la que florecer y mostrar todo su esplendor.
Así, todas y cada una de ellas, daban su mejor aroma y color, siendo siempre elegidas por la mano del hombre que, en ellas, veía la belleza de la naturaleza; todas menos la pequeña plantita de flor diminuta que, aún esforzándose en crecer y dar lo mejor de sí misma, nadie la escogía porque no lucía flores hermosas y sus hojas verdes eran igualmente pequeñas.
Aún así, ella no decaía, cada año crecía e intentaba florecer con la esperanza de ser escogida.
Viendo esto Dios, le dijo:
- Me gusta tu generosidad. Te esfuerzas por dar tus dones a pesar de no ser escogida.. Voy a darte un don más.
Y derramando Dios unas gotas de sangre sobre las hojas de la planta, la tiñó de un rojo hermoso que la dotó de una belleza tan diferente que, inmediatamente, el hombre también la escogió.
Ella, contenta y sitiendo en su savia los dones que Dios le había otorgado, decidió mostrar todo su esplendor en una época donde no lo hacía muchas otras flores y plantas, por Pascua, tomando también así su nombre y dando esa tonalidad roja y verde a la Navidad, dos colores, el rojo y l verde, que significan la sangre renovadora de Dios y la esperanza que siempre trae la Fé para un creyente."
Leyenda o no, lo cierto es que su simbología es muy acertada pues, eso es realmente lo que debe sentirse en Navidad, lo mismo que hace el espiritu generoso de la planta a la hora de florecer y dar lo mejor de sí misma.
Toma la sangre de Dios y tiñe sus hojas para mostrar la belleza de la vida, de la existencia en sí misma para luego darse a los demás. Se mantiene igualmente verde y vigorosa proque sienta la fe poderosa y la presencia de Dios en ella, y nada perturba su ilusión y su alegría.
Así debemos ser nosotros, como flores de Pascua teñidos de Dios y de su esperanza porque, en realidad, lo que celebramos es precisamente el nacimiento de su hijo en la tierra, sangre de su sangre y la esperanza hecha carne, algo que debemos hacer en Navidad.
Simplemente debe ser una reafirmación, un enraizamiento aún mayor que no está de más celebrar con júbilo o incluso compartirlo con los demás en torno a una mesa con una bandeja de turrones.
No debe acobardarnos demostrarlo con nuestras pequeñas tradiciones tales como poner el Belén en neustros hogares, cantar villancicos o acudir a la misa del gallo del día de nochebuena. Dios nos quiere alegres, no hastiados y sabe que el hombres, en su humanidad, tiene un corazón festivo. Por tanto, nada debe impedirnos darnos a nosotros mismos en estos días a pesar de los falsos brillos y el mod que se desvirtúa la Navidad.
¿ Como debemos ser en Navidad, entonces?
Pues lo dicho, como flores de Pascua, impregnados del amor de Dios para dárselo a los demás, y esperanzados porque Jesús nació hace más de dos mil años con humildad, cuando bien pudo hacerlo con lujos y riquezas, ara mostrarnos el camino de la fe y la salvación.
Esta es la respuesta, la única para un creyente ante ese " porque sí" en el que vive esta sociedad la Navidad.
Si aún así, no logra convencer, amigo lector, tranquilo. Como bien dice el dicho, obras son amores y no buenas razones. Vive en consecuencia, da tu mejor color y tu mejor esencia y que cada cul, a tu alrededor, tome lo que necesite. Quien da lo que tiene, no está obligado a más.
Por mi parte, solo me queda desearos a todos una FELIZ NAVIDAD y mandaros con la imaginación la mejor Flor de Pascua escogida del jardín de Dios para cada uno de vuestros hogares.
Pilar Martinez Fernandez ( Navidad 2010)

lunes, 29 de noviembre de 2010

Un buen día


Hay días que amanecen como todos los demás, sin embargo, por alguna razón termian siendo de esos días en los que dices: ¡ hoy ha sido un buen día¡.
No sé, puede que algunas veces no necesite ocurrir nada especialmente importante, ni siquiera algo relevante en tu vida, basta con que se den una serie de circunstancias para darte un toque entusiasta y sentir una efervescencia alegre y vital, de esas que te hacen decir: la vida es estupenda¡¡¡¡
Es curioso que hoy haga un punto de inflexión sobre esta cuestión porque, en realidad, tengo más motivos para sentirme inquieta por todo aquello que circunda en mi vida que para vivir con sosiego.
Anhelo que mañana, un día que seguramente amanecerá y viviré minuto a minuto, sea un día de oportunidades, de soluciones, de esperanzas aunque me toque luchar y trabajar con ahínco, en definitiva, que prevalezca mi voluntad para construir bloque a bloque mi vida con dignidad.
Agradezco vivir, agradezco la salud que me acompaña, agradezco el cariño que me inunda de mi gente...y ojalá todo este agradecimiento revierta en ese deseo ferviente que tengo de ofrecer todos mis talentos al mundo, porque de otro modo no consigo interpretar mi papel en el guión establecido de la vida.
Y si como creo, Dios sabe lo que ha de hacer conmigo hoy, mañana y siempre, en Él confío para que de luz a este tunel sin fin en el que siento que vivo ultimamente, porque aunque me entusiasma vivir el momento, el Carpe diem tan recurrente que invita a ver el día a día con sus buenos momentos, también quiero construir un mañana más sereno y pleno donde me conforme con lo que tengo y no necesite más.
Espero qúe tú, tengas un buen día y que digas...¡ la vida es estupenda¡.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Soy una mujer de hoy


No es algo habitual que ponga mi foto para ilustrar uno de mis articulos, la verdad es que no lo he considerado nunca necesario para asomar con mis pensamientos en este espacio. Pero esta vez he decidido hacerlo para dar un toque más personal a mis reflexiones, siempre desde esa perspectiva en la que me coloco como observadora de lo cotidiano y de la vida en sí misma.
He titulado estas lineas, como habeis podido leer arriba, " soy una mujer de hoy". Lo he hecho con pleno conocimiento de causa porque si algo siento de verdad es la tremenda fuerza con la que tengo que vivir mi tiempo en esta sociedad nuestra.
Hoy ser mujer, no es quizá ni más fácil ni más difícil que en tiempos de nuestras abuelas y bisabuelas, sencillamente nos toca vivir de un modo diferente. Afrontamos la vida, eso sí, desde nuestra necesidad y derecho de ser nosotras mismas con nuestro talento y nuestras profesiones, algo que nos viene asociado con la maternidad cuando decidimos tener hijos.
A mi, ser mujer, me gusta. A veces nos quejamos por tener que depilarnos, por la menstruación, por la menopausia, por ese empeño nuestro por estar siempre divinas, sin celulitis, ni canas, manteniendo a raya las arrugas con nuestras cremas...pero aún así, ser mujer me enorgullece porque es mucho lo que han tenido que recorrer las mujeres ( nuestras antecesoras) para que nosotros, hoy, vivamos nuestra femeneidad con dignidad y respeto.
No me suelen gustar esos debates de guerras de sexos, generalmente suele caerse en los típicos roles e incluso en ironías absurdas. Una mujer no tiene porqué decir lo qué vale, día a día lo demuestra sin menoscabo del sexo opuesto, y el que no lo ve es porque " el pobrecillo" no ha evolucionado y no deja de ser digno de lástima.
Pero al margen de esto, que daría para muchas lineas, sí que quiero hacer hincapie en esas revistas de mujeres tipo Cosmopolitan, Mia, Clara, AR y similares.
Esas revistas, su santo y seña es " la mujer de hoy". Movida un poco por ese reclamo, este mes decidí comprar un ejemplar de la revista Cosmopolitan. No sé, pensé que traería articulos interesantes sobre algún tema de actualidad, no expresamente de mujeres, sino en un sentido más amplio. Para mi sorpresa, me pasé más de media revista viendo anuncios de perfumes, de maquillajes y demás sin encontrar nada interesante que leer. Cuando por fin creo que todo ese escaparate queda atrás, me encuentro con unos titulares del tipo " Como sacar partido a tus pestañas", "+ Guapa en otoño", " Abrigate de la forma mas chic"o " sesión de mimos", para decirme qué rimel tengo que comprar de la marca X al precio tal en la tienda cual de Barcelona, que ropa de marca, por supuesto, me tengo que poner para dar realce a mi figura, qué abrigos se llevan, y lo más gracioso, a qué lugares de belleza me tengo que ir para que me den un masajito y una buena limpieza de cutis, a mí, a una mujer que vive en Valladolid, que está sudando para sacar una tienda adelante en tiempos de crisis, con dos hijos adolescentes de los que ocuparse ¡¡¡ con lo que necesitan¡¡¡, como para irme a Barcelona a comprar un abrigo a cojón de mico o darme un masaje en un spa o una limpieza de cutis en el salón de belleza de la señorita Pepis...¡ no te fastidia¡¡¡.
Pero sigo leyendo, y aún me indigno mucho más. Resulta que tengo unas uñas desastrosas, por tanto lo mejor de lo mejor es que me haga una buena manicura y me ponga una laca de uñas ojos intenso porque está ¡¡¡ super de moda¡¡¡, luego como soy una chica Single ( o sea sin pareja y tan a gusto), pues resulta que me dan ideas para convertir mi dormitorio en una habitación de hotel, ¡ Habrasé visto semejante tontería¡¡¡ y para qué me hace falta a mí eso????
Para más coña, me aconsejan que me centre en mi trabajo, pero luego páginas más adelante me aconsejan que si los problemas me superan, no mire atrás y que me lo tome todo con buen humor, digo yo que será para que no se me acentuen más las arrugas, aunque con 41 años la naturaleza creo que tendrá que seguir su curso.
En otra página, bajo el insinuante titular " Tu, tú + tú" te dan 10 formas rápidas, ni una más ni una menos, para estar estupenda. Aqui ya es de troncharse; 1 Ponte en " cueros" para sentirte una autentica Killer, que alguien me explique qué es una Killer ( una matahari tal vez???), 2 Regalate una manicura, 3 Revive tu bronceado ; 4 pelos fuera , 5 Subete a las alturas ( alé a ponerte los taconazos ),6 haz una terapia de Shopping ( o sea vete de compras y frie la visa), 7 Potencia tu mirada ( rimmel a kilos), 8 saca pecho ( o sea comprate sujetadores nuevos), 9 hazte un brushing ( no sé qué es esto pero vete a la peluqueria y allí te lo dicen y te lo hacen por otro módico precio), 10 dale al Gloss ( otra palabreja absurda para decirte que te pongas los morros como las prostitutas).
Pero sigo, que la cosa no queda aqui. En la misma linea consejera, a saber por qué expertas o expertos en la materia, te sugieren " como ganarte a cualquiera en 3 minutos". Aqui los consejos ya son del tipo, di esto, encorvate un poco mientras hablas, recogete el pelo en una coleta porque luce mejor tu sonrisa...y demás tonterías.
Pero lo mejor cuando ya se meten en el terreno de " parejas" "amor y " sexo". Aqui ya los test son la caña. Preguntas como " " Los chicos pueden eyacular y hacer pis al mismo tiempo?, " SE inventará una viagra para mujeres?", " ¿ Cuantas calorías tiene el semen?, ( lo mejor, la contestación; 36 por cucharada¡¡¡) y chicas y chicos, lo siento, no sigo porque las otras 96 preguntas, hasta completar 100 son tan absurdas que me provocan verguenza ajena.
Todo esto, naturalmente viene acompañado por infinidad de firmas comerciales que seguramente financian esta revista de mujeres " de hoy", como yo pero que al parecer, tienen un nivel económico muy superior al mío y por supuesto con unos cuerpos diez si nos fijamos en las supermodelos que promocionan las prendas, los perfumes, los masajes y demás milongas.
LLegado a este punto, me reafirmo; soy una mujer de hoy, como muchas de mis congeneres que se levantan a las siete u ocho de la mañana para acudir a sus trabajos, que hacen equilibrios con su presupuesto para llegar a fin de mes, que se compran la ropa cuando la necesitan y donde la encuentran a un precio asequible, que saben sacarse partido con maquillajes de marcas baratas y si me apuran de la marca que tiene el mercadona, que saben arreglarse el pelo ellas mismas e incluso se lo tiñen en casa unas amigas a otras, y que en lo que respecta a sus parejas, amores y sexo, se guian por su corazón que al fin y al cabo es lo auténtico y no magreos de un día de usar y tirar.
ESo es ser mujer, de hoy y de siempre, y lo siento por esta y otras revistas de mujeres pero conmigo, no os esforceis tanto a menos que me ofrezcais lecturas inteligentes sobre temas como la mujer saharaui, por ejemplo, tan de actualidad ultimamente por lo que ocurre en el Aaiun.
La mujer no solo es imagen, ni debe unicamente preocuparle lo " monísima que debe estar siempre". Mujeres como yo tenemos la necesidad de cultivar nuestro intelecto, porque no somos muñecas de exposición, somos personas capaces de pensar, de analizar y de opinar.
Ya que hemos evolucionado tanto y con tanto sacrificio...por Dios, que se note¡¡¡

Pilar Martinez ( Noviembre 2010)

El amor, ¿ Es así como tú lo sientes?


El amor...es tanto en tan poco espacio. Un rincón del alma basta para ser ocupado por ese todo que todo lo cambia; un sentimiento, o tal vez una sensación total que no deja un solo resquicio de nuestro ser, vacío, aislado o incapacitado. Eso es el amor, sin duda. Capaz de ver la belleza, la autentica, la del alma, despojada de los cánones estéticos, de la edad, del tiempo, del espacio...Todo eso ni siquiera existe, no se ven y si alguien te dice o te grita:¡ Pero es que no lo ves¡ si es feo o fea, si es viejo o vieja, si es pobre o poca cosa...Tú no haces caso porque no ves con esos ojos fríos e insensibles, miras con los ojos del corazón, aquellos que te permiten ver más allá de lo físico, de todos esos condicionantes que para otros importan.

El amor no son besos, ni caricias, ni ese contacto carnal que atrae hasta quemar, es eso pero unido a mucho más, a un más allá. Es mirar en lo profundo de unos ojos y verse reflejado con un aura de adoración, de admiración, pero sobre todo, con la acogida de tu ser en el ser del otro allí donde reside ese espacio infinito que siempre te ha esperado a ti y no a otro, porque en ese espacio, solo tu cabes y encajas. Y en esa cálida acogida de la mirada profunda es donde se siente la poderosa fuerza del amor, que no tiene nada que ver con el modo en que muchas personas dicen quererse. Cuando se mira al otro hay que verle como es, sin querer ver lo que buscamos o lo que somos nosotros. El amor no pone listones, somos nosotros quienes los ponemos condicionados por aquello de lo que carecemos.

Amarse, es complementarse con el otro, es cierto, pero no convenirse porque en el momento que le ponemos al amor el acento en lo conveniente, sólo lo envolvemos ocultando tras el envoltorio el regalo que nos ha de colmar de ilusión.

Conozco matrimonios a mi alrededor que viven solo con ese envoltorio. No ves en sus gestos ni en sus rostros esa luz que nace de dentro cuando se está enamorado. Otras parejas en cambio, te trasmiten su amor con tal fuerza que te hace anhelar lo que ellos tienen, y aunque la envidia te inunde en esos momentos, también te hace mantener la esperanza de que, en realidad, el amor verdadero existe; solo hay que saber esperar, pero sobre todo, hallarlo allí dónde se encuentre aunque te lleve años y años encontrarlo.

El amor está en muchas cosas, en TODO. Aquel que afirme que no necesita el amor, se engaña, no solo lo necesita, es imprescindible para dar sentido a la vida, de otro modo, es morir lentamente sin dejar huella.

Y tú...¿ Es así como lo sientes?


Pilar Martinez ( Noviembre 2010)

martes, 2 de noviembre de 2010

Por una sonrisa

( Publicado en Revista Iglesia en Almodovar Nº 238 )

Becquer, en una de sus rimas decía: “ Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo, por un beso...¡ Yo no sé que te diera, por un beso¡.

He querido recordar esta rima a propósito. Sé que a Bécquer le inspiró esta rima ese profundo amor que le manaba del corazón y que por otra parte tanto anhelaba dar a alguien, de tal manera que todo lo elevaba a una infinitud tan inabarcable como inagotable. A mí, sin embargo, esta rima me inspira algo más. Me sugestiona poéticamente sobre algo que está en cada uno de nosotros; la sutil belleza de una sonrisa.

Me ocurría unas horas antes de escribir estas líneas, una situación de esas que suelen ocurrir más de una vez pero que por alguna razón, hay momentos en los que te resulta simpática o digna de mención. En un banco de la iglesia de mi barrio durante una misa, junto a sus padres, estaba sentada una niña de unos tres años. Balanceaba sus piernecitas que no le llegaban al suelo, jugueteando con esa inercia que se produce cuando hay un espacio amplio para dar rienda al movimiento. La niña tenía un aspecto infantil de esos que te llaman la atención. Dos coletas respingonas de pelo negro azabache y unos ojos igualmente negros y grandes, se diría que inocentes pero al tiempo muy curiosos e inquietos. De pronto, como si hubiera intuido que la estaba observando, dejó de balancear sus piernas, giró su cuerpecillo y me miró fijamente. Al instante siguiente, me dedicó una sonrisa amplia, de esas que surgen espontáneamente. Yo le sonreí tambien, y ella, tímida, volvió a su juego de balanceo de piernas para luego volver a mirarme. Había captado mi atención y supongo que en su mente infantil, había también comenzado el peculiar juego de ahora te miro, ahora no te miro, y cada vez que la pillaba mirándome, ella volvía a sonreír al tiempo que se mordía el pulgar pícaramente y torcía su mirada para volver a tentarme. El juego duró unos cinco minutos, un tiempo en el que yo también fui una niña que miraba a otra niña y sonreía sin saber muy bien porqué sonreía. Sin embargo, he aquí lo hermoso de esta situación. Unas miradas y una sonrisas que sin tener ningún motivo ni pretexto, durante cinco minutos me permitieron ver el rostro amable de la vida, del ser humano y el bello poder que tiene la sonrisa. Para esa niña fue un juego inocente, para mí toda una metáfora. Cuando algo amable te ocurre, el modo en el que te mueves y donde te mueves, parece que, de repente, tuviera otros matices. Todo parece más alegre, con más brillos, con más color...y que duda cabe que tú, también, terminas integrándote en ese entorno con otro espíritu.

Por eso, entender a Bécquer cuando habla de una mirada y de una sonrisa, es tremendamente fácil. Su poesía se convierte en tu poesía. Una mirada, efectivamente, puede ser todo un mundo, toda una apertura a la vida que se tiene delante. Una sonrisa, un cielo despejado, con un radiante sol dando luz y calor que te hace ver todo con otra claridad.

¿ Por qué entonces no sonreímos más a menudo?, ¿ Por qué no miramos más allá de nosotros mismos?, ¿ Por qué solemos caer más en el enfado, en la acritud, en la irritabilidad que en la sonrisa cuando, en realidad, es nuestro modo de mirar el que muchas veces nos hace ver sólo lo feo o incluso verlo todo más feo de lo que realmente es?.

Los niños son capaces de sonreír con espontaneidad porque su inocencia criba la maldad, la desconfianza. También su mirada es diferente porque en su imperativo de crecer, hay una necesidad de aprender de su entorno. Ciertamente, no podemos ser eternamente niños aunque una parte de ese “ niño” interior, sí que debiera conservarse, pero sí que podemos depurar nuestra mirada, nuestro modo de ver la vida, y, por qué no, sonreír; sonreír más a menudo a quienes nos miran, a quienes nos hablan, a esa realidad que aunque no nos guste algunas veces, siempre puede mejorar si nuestra actitud ante ella es más de confianza que de vivir continuamente en la queja.

Admiro a esas personas capaces de sonreír ante la adversidad. Admiro a quienes miran con amplitud a pesar de sus miopías, a quienes giran la cabeza para mirar a su alrededor y lo hacen dispuestos a sorprenderse gratamente y sonreír.

Vivimos unos tiempos dónde el frenesí de nuestros quehaceres nos hace vivir tan deprisa que apenas nos damos tiempo para detenernos en lo que tenemos al lado y admirarlo.

Vivimos tan rutinariamente que terminamos perdiendo la costumbre de tomar iniciativas para seguir descubriéndonos, y lo que es aún más lamentable, actuamos tan mecánicamente muchas veces que, sonreír, llega a suponernos un esfuerzo añadido.

Realmente cuesta muy poco sonreír, unos cuantos músculos de nuestro rostro y una voluntad generosa.

Justamente, antes de acabar este escrito, una amiga me mandaba un e mail con unas fotos de niños muy divertidas donde era inevitable reirse. Lo curioso de esto, ha sido el modo de terminar ese mail:

“ si no envías esto a unos cuantos amigos, habrá menos gente riendo en este mundo”.

¿ Casualidad?, no lo creo. Más bien providencial, como suelen ser casi siempre todas aquellas cosas que, a modo de flash llegan hasta nosotros, nos sorprenden y vienen con pretensiones de enseñarnos algo.

Haré caso al mensaje y lo reenviaré a todos esos amigos a los que aprecio. Si como decía Bécquer, por una sonrisa, un cielo, cuanta más gente sonría, mejor y más cerca estará el cielo de este mundo en el que vívimos.

Pilar Martinez Fernandez.